Mosquitera corredera
Aprovecha el mismo carril que la hoja y corre hacia un lado. Es el sistema estándar en vivienda: discreta cuando no se usa, desmontable en segundos y con muy pocas piezas que puedan averiarse.
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Cada ventana, su sistema
Antes de hablar de medidas y de colores hay que ver cómo abre la ventana. Un sistema mal elegido estorba desde el primer día, y eso no se corrige cambiando la malla.
La decisión que importa
En una mosquitera, casi todo se juega en una sola decisión: el sistema. Se elige antes que el acabado y antes que el tipo de malla. Acertando, una malla corriente aguanta temporadas sin dar problemas. Fallando, ni el mejor tejido evita la incomodidad diaria.
Sobre una hoja corredera encaja un marco que aprovecha el carril existente sin ocupar espacio adicional. Una hoja abatible, que gira hacia el interior, obliga a que la mosquitera quede por fuera del marco o a que sea enrollable, porque de lo contrario ambas chocan al abrir. Y una salida a balcón por la que se pasa continuamente pide recogida lateral, que se desplaza a un costado y deja el paso libre.
Las medidas se toman del marco de la ventana y nunca del cristal. Hay además una pregunta que parece menor hasta que se falla: hacia qué lado debe recogerse la malla. Tener que rodearla cada vez que se cruza la ventana estropea una instalación por lo demás correcta. Eso se decide en el domicilio, delante de la propia ventana.
Tres sistemas
Aprovecha el mismo carril que la hoja y corre hacia un lado. Es el sistema estándar en vivienda: discreta cuando no se usa, desmontable en segundos y con muy pocas piezas que puedan averiarse.
La malla se recoge dentro de una caja de aluminio y deja la ventana despejada. Funciona bien en hojas abatibles y en cocinas, siempre que el carril inferior se mantenga limpio.
Bastidor completo, desmontable de una pieza para limpiarlo. Resuelve las ventanas complicadas: tendederos acristalados, baños de poco tamaño y el armario de la caldera.
Zonas de Coslada
Coslada es un municipio llano, muy construido y con manzanas cerradas en buena parte de los barrios. De ahí salen dos situaciones que generan la mayoría de los avisos de mosquitera. La primera son los pisos bajos que dan a patio o a una zona ajardinada del propio bloque: en verano entra por la ventana cualquier insecto que vuele.
La segunda son los patios interiores. En los bloques levantados en los sesenta y los setenta esos patios son estrechos y poco ventilados, y concentran humedad durante los meses de calor. La ventana suele ser pequeña y abatible, de modo que lo que encaja es el marco fijo o la enrollable de cofre, nunca una corredera.
Hay un tercer caso que no es de vivienda: las oficinas y los vestuarios de las naves de la zona industrial. Son ventanas altas, de apertura proyectante, que se dejan abiertas todo el verano para ventilar. Ahí se instala malla de fibra reforzada, porque el uso es mucho más exigente que en una casa.
Una recomendación práctica: si la ventana lleva además persiana y hay que abrir el cajón, conviene revisarlo todo en la misma visita. El estado de la persiana, la cinta y sus guías se comprueba en un momento, y así se evita un segundo desplazamiento.
Conservación
Una mosquitera bien montada dura muchas temporadas, y lo poco que necesita se hace en casa sin herramientas.
Una vez al año, con agua y jabón neutro aplicado con una esponja blanda por ambas caras. Nunca con manguera a presión, que afloja la malla del junquillo.
El polvo del carril inferior es lo que hace que una corredera se atasque y que una de cofre no recoja. Un cepillo seco y el aspirador bastan.
Es la goma que sujeta la malla al marco. Cuando se endurece, la malla se afloja por una esquina; cambiarla es rápido y evita tener que rehacer el bastidor.
En las abatibles, los tornillos del perfil se aflojan con el uso. Apretarlos al inicio del verano evita que el marco quede descuadrado.
Casos especiales
Cuando ninguno de los tres sistemas habituales encaja, quedan estas opciones, que resuelven prácticamente todos los casos difíciles.
La malla va plegada como un fuelle y se desplaza lateralmente sin muelle de retorno, de modo que se queda en el punto donde se suelta. Su carril inferior es casi plano: es la indicada para puertas de paso con niños, personas mayores o silla de ruedas.
Tejido de poliéster recubierto, varias veces más resistente que la fibra normal. Soporta las uñas de un gato o el empujón de un perro. Pesa más, por lo que requiere un marco rígido.
Hilo más fino y trama más abierta a la vista. Se nota en ventanas con vistas y en salones donde la malla convencional oscurece. A cambio, resulta algo más delicada.
Trama muy cerrada que retiene buena parte del polen. Reduce la ventilación, así que se reserva al dormitorio de quien lo necesita y no a toda la vivienda.
La malla se elige después del sistema, nunca antes. Y si la ventana lleva una persiana con problemas, conviene repararla en la misma visita. En la portada están todos los servicios de persianas en Coslada.
Preguntas frecuentes
En ventanas correderas no: el marco de la mosquitera descansa sobre el carril existente y se sujeta por presión. En hojas abatibles y en salidas a balcón sí se ancla, pero los tornillos van al perfil de la carpintería, jamás al vidrio ni al muro.
La corredera está siempre instalada, se desliza a un lado y apenas tiene piezas que puedan estropearse. La enrollable de cofre se recoge dentro de su caja cuando no se usa y deja la ventana despejada, a cambio de tener más piezas en movimiento.
La de recogida lateral. Se desplaza a un lado como una cortina y deja el paso completamente libre, que es lo que exige un acceso muy transitado. Una corredera convencional estorbaría y una vertical acabaría pisada.
La fibra de vidrio plastificada es el estándar y la que instalamos si no se indica otra cosa: admite empujones, no se oxida y recupera su posición. La malla de aluminio resiste mejor el desgaste en plantas bajas. Y la malla antipolen, de trama muy cerrada, retiene polen y mosquito pequeño.
Las correderas y los marcos fijos se desmontan en un par de minutos y se guardan apoyados donde convenga. Las enrollables de cofre se dejan puestas: la malla pasa el invierno recogida dentro de su propia caja de aluminio.
Sí, a condición de que el marco no se haya descuadrado y de que la goma de sujeción siga blanda. La malla va fijada a presión con un junquillo: se retira, se tensa la nueva y se monta de nuevo. Con el marco descuadrado, la malla nueva cederá por el mismo punto que la anterior.
Sin problema, porque funcionan por separado. El marco de la mosquitera queda por el interior, apoyado en la carpintería, mientras el paño de lamas recorre el exterior. Lo único que hay que comprobar es que el cofre no invada ese recorrido.
En el tendedero acristalado y en el armario de la caldera. Ambos quedan abiertos durante todo el verano y en los dos entra un bastidor fijo que se desmonta de un gesto para limpiarlo.
Lo demás del taller
Persianas que van duras, que suenan o que se paran a media altura.
Una sola ventana o la vivienda completa, añadiendo canales al mando.
Paño de lamas cortado con las medidas exactas de la ventana y guías revisadas.
El bombín de suelo se limpia antes de plantear su sustitución.
Solicite su presupuesto
Describa la avería en unas líneas y le devolvemos la llamada para concertar la visita. Si prefiere explicarlo por teléfono, la línea se atiende a cualquier hora.
Abierto 24 horas, todos los días. El día y la hora de la visita se acuerdan por teléfono.
Todos los barrios de Coslada, además de San Fernando de Henares y los distritos de Madrid limítrofes: San Blas-Canillejas y Vicálvaro.
Desplazarse, abrir la tapa de registro y tomar medidas no se factura aparte.
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