Cambio de cinta de persiana
La cinta se deshilacha por los cantos y acaba partiendo, normalmente al subir. Se sustituye la cinta completa y se aprovecha para comprobar el estado de la polea y del muelle del recogedor.
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La mayoría de las averías se resuelven sustituyendo una pieza. Retiramos la tapa de registro, localizamos qué ha fallado dentro del cajón y lo reponemos sin descolgar el paño de lamas siempre que es posible.
Diagnóstico
Por teléfono no preguntamos la marca de la persiana, sino qué se oye al accionarla. Un chasquido seco seguido de silencio apunta a la cinta; un roce continuo durante todo el recorrido señala a las guías laterales; y que el eje gire en vacío indica que el paño de lamas se ha soltado de su sujeción. Cada sonido corresponde a una pieza, y con esa información el técnico acude ya con el recambio adecuado.
Después está lo que puede verse sin herramientas. Con la persiana bajada del todo, si por la parte superior entra una franja de luz, es que faltan lamas o que se han soltado dentro del cajón. Con la persiana a media altura, si un lateral queda más alto que el otro, el eje ha perdido uno de sus soportes y está trabajando torcido.
Y por último, lo que se nota al accionarla. Una persiana que va dura de repente casi nunca tiene el mecanismo roto: lo habitual es que el paño de lamas haya absorbido humedad y pese más, algo frecuente en cocinas y galerías sin ventilación. Una persiana que baja sola, en cambio, ha perdido el freno del recogedor, y ese fallo termina con el paño en el suelo.
Con esas tres respuestas se acierta el recambio en la mayoría de los avisos. El resto se determina en el domicilio, con la tapa de registro retirada.
Catálogo de averías
Estas siete son las reparaciones que copan la agenda del taller. Ninguna de ellas exige cambiar la persiana entera.
La cinta se deshilacha por los cantos y acaba partiendo, normalmente al subir. Se sustituye la cinta completa y se aprovecha para comprobar el estado de la polea y del muelle del recogedor.
Cuando la cinta entra floja o no recoge, el muelle ha perdido tensión. El recogedor se cambia entero, sea de superficie o empotrado en la pared, y se ajusta la longitud de la cinta.
El paño de lamas se ha soltado de sus grapas y ha quedado recogido en el interior del cajón. Se vuelve a fijar al eje con herrajes nuevos y se comprueba el aplomo del conjunto.
Se reponen solo las lamas rotas, a condición de que haya en el mercado un perfil compatible. Si el color está descatalogado, se valora renovar el paño de lamas entero.
Una guía abollada hace que la persiana se detenga siempre en el mismo punto o que se salga por un lateral. Se endereza, se vuelve a anclar y se limpia el interior del perfil.
Un eje torcido o un soporte suelto descuadra la persiana entera. Ambos se sustituyen sin cambiar el paño de lamas y son la causa más frecuente del roce continuo.
Se revisan la corriente, los finales de carrera y el motor tubular. Muchas veces basta con reprogramar los topes de subida y de bajada.
La tapa de registro descuadrada deja entrar aire y ruido. Se ajusta, se repone la junta y se deja el cajón practicable para futuras revisiones.
Si su caso no aparece en esta relación, descríbalo en el formulario tal como lo percibe. La mayoría de las averías son combinaciones de las anteriores.
El cajón por dentro
Retirada la tapa de registro, la comprobación sigue siempre el mismo orden y lleva un par de minutos.
Es el tubo que sostiene todo el paño de lamas. Se empuja a mano: si tiene holgura o un extremo ha descendido, ahí está el origen del roce.
Se tira un palmo de cinta. Si vuelve sin fuerza, el muelle está vencido y la pieza se sustituye completa.
Se busca el deshilachado de los bordes y la muesca de la polea, que es lo que desgasta la cinta siempre por el mismo lado.
La lama inferior, la que lleva el tirador. Si está doblada, el paño encaja mal y golpea contra el alféizar al bajar.
Comunidades
El municipio se llenó de vivienda en muy pocos años, y eso tiene una consecuencia que se aprecia en el trabajo diario: las ventanas de un mismo bloque se equiparon la misma semana, con el mismo herraje y el mismo proveedor. Cuando cede una persiana, las de los pisos de arriba y de abajo suelen seguirla con unos meses de diferencia.
Por eso, cuando nos llama un vecino de un portal de Ciudad 70, de El Esparragal o de La Espinilla, lo primero que proponemos es revisar el resto de persianas de la vivienda aunque de momento funcionen. No para vender nada, sino para saber cuáles van a dar problemas y decidir si compensa agrupar los trabajos en una visita en lugar de repartirlos en cuatro.
Con las comunidades de propietarios ocurre lo mismo, y el ahorro es mayor porque las ventanas son idénticas de la planta baja al ático. Una revisión de escalera se organiza en una mañana y deja resuelto lo que de otro modo aparecería de forma escalonada durante dos años.
Lo que no hacemos es aprovechar la ocasión para cambiar paños de lamas que están en buen estado. Si en un portal de doce viviendas hay tres persianas que reparar y nueve correctas, se reparan tres. Y si alguna ya no admite reparación, lo indicamos y se valora una persiana nueva cortada a medida o, si el cajón lo permite, instalar un motor tubular en la misma intervención.
Bricolaje
Hay arreglos de persiana que cualquiera resuelve en casa con un destornillador, y otros en los que lo prudente es no intervenir. La frontera está en el peso del paño de lamas y en los muelles.
Cuando el recogedor va atornillado a la vista, sustituir la cinta consiste en soltar dos tornillos, fijar la nueva y dejar que el muelle la recoja. El único cuidado es sujetar ese muelle al abrir la caja.
Una guía con tierra hace que la persiana suba a tirones. Cepillo, paño y un poco de lubricante seco de silicona. Nunca grasa, porque retiene más polvo del que elimina.
Soportes, lamas a media altura o el propio eje. Ahí se maneja el peso completo del paño por encima de la cabeza, y si se suelta cae entero sobre el cristal o sobre quien esté debajo.
Obliga a extraer la caja de la pared, y el estado del ladrillo decide si sale limpia o se lleva parte del cerco. Es de los trabajos que parecen sencillos hasta que se empiezan.
Si ha intentado algo y se ha quedado a medias, indíquelo: es preferible eso a forzar una pieza y acabar teniendo que sustituir el paño de lamas completo. El resto de trabajos de este taller de persianas en Coslada están detallados en la portada.
Preguntas frecuentes
La cinta no avisa con ruido, sino a la vista: se abre por los bordes y suelta hilos durante meses antes de ceder. Conviene revisar el tramo que queda fuera del cajón cuando la persiana está subida, porque es el que más roza contra la polea. Cambiar la cinta antes de que rompa evita que el paño de lamas se descuelgue dentro del cajón.
La cinta, el recogedor y la polea se reponen sin necesidad de bajarla. Lo que obliga a bajar el paño en parte es intervenir sobre los soportes del eje o cambiar una lama situada a media altura, y en ese caso se hace siempre sujetando el conjunto.
Lo más probable es que el paño de lamas haya absorbido humedad y pese más de lo normal. Sucede en cocinas y en galerías poco ventiladas. En las persianas de PVC el efecto es leve; en las de madera, la lama se hincha y termina rompiendo los ganchos de unión.
Porque ha cedido el freno del recogedor. Con el tiempo soltará por completo y el paño de lamas caerá de golpe, así que mientras se programa la reparación conviene dejar la persiana bajada en lugar de subida.
Para el mecanismo, casi siempre, porque las medidas de cinta, eje y recogedor están normalizadas desde hace décadas. Lo que escasea son las lamas de perfiles descatalogados, sobre todo aluminios lacados en tonos retirados del mercado; ahí la salida suele ser el paño de lamas completo.
Sí, y en El Casco todavía aparecen con frecuencia. Con las lamas en buen estado se reponen los ganchos de unión y la cinta, y la persiana queda como estaba. Si la madera se ha agrietado por la humedad, la reparación dura lo mismo que la anterior y conviene valorar un paño nuevo.
En un bloque cuyas ventanas se equiparon en la misma obra, sí. No para sustituirlo todo, sino para saber cuáles van a fallar pronto y agrupar los trabajos. En una comunidad completa, la diferencia entre organizarlo así o atender los avisos uno a uno son varios desplazamientos.
Que una reparación de una pieza se convierte en una de tres. Cada tirón sobre un paño de lamas que entra torcido desalinea más las lamas y castiga las guías laterales, hasta el punto de que acaba resultando más razonable sustituir el paño completo.
Lo demás del taller
Motor alojado en el eje, con mando a distancia o pulsador de pared.
PVC con relleno, aluminio lacado o madera.
Para ventanas correderas, abatibles y salidas a balcón.
Apertura manual, con muelles compensados o con motor.
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Abierto 24 horas, todos los días. El día y la hora de la visita se acuerdan por teléfono.
Todos los barrios de Coslada, además de San Fernando de Henares y los distritos de Madrid limítrofes: San Blas-Canillejas y Vicálvaro.
Desplazarse, abrir la tapa de registro y tomar medidas no se factura aparte.
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